Salsa holandesa

Raciones: 6-8 · Preparación: 10 m · Cocción: 10 m · Dificultad: media

La salsa holandesa fue posiblemente una de las razones por las que empecé a cocinar: me fascinaba mucho esta emulsion caliente y su sabor potente, envolvente y con una punta de acidez me conquistó enseguida.
El uso más común de la holandesa es hacer unos Egg Benedict, con pan, bacon y salsa holandesa. Puedes probar también el Egg Florentine con espinacas y el Egg Royale con salmón ahumado o enriquecer unos espárragos al vapor llevándolos a otro nivel.

Reducción ácida:

  • 15 gr agua

  • 60 gr vinagre blanco

  • Reducir

Holandesa:

  • 100 gr yema

  • Reducción ácida

  • 300 gr mantequilla clarificada

  • Sal

  • Pimienta negra

  • Zumo de limón

Procedimiento:

  1. Reducir agua y vingagre de 2/3.

  2. Añadir la reducción a las yemas.

  3. Montar las yemas a baño maria suave (6-8 minutos) hasta que cojan volumen sin pasarse de los 60-65 grados.

  4. Retirar del baño maria y añadir la matequilla clarificada en forma de hilo sin dejar de remover.

  5. Aliñar con sal, pimienta negra y zumo de limón.

  6. Servir inmediatamente.

Notas del Chef:

  • La mantequilla tiene que estar templada y no caliente.

  • Si la salsa se tuviera que separar un poco durante el proceso, añade unas gotas agua fría y vuelve a batir para recuperar la emulsión.

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